Hoy ha fallecido el Rey Harald, a la edad de 89 años. Accedió al trono en 1991 y ha fallecido mientras aún ejercía sus funciones como monarca.
Con su muerte desaparece también una de las figuras que durante décadas mantuvieron una estrecha relación de amistad y afecto con la Familia Real griega, y muy especialmente con el Rey Constantino. Ambos compartieron una amistad que comenzó en su juventud y que se prolongó durante más de seis décadas, unida por los vínculos familiares, el deporte y, sobre todo, por una profunda pasión por la vela y el espíritu olímpico.
UNA AMISTAD QUE SE REMONTA A LOS AÑOS CINCUENTA DEL PASADO SIGLO
La relación entre ambas Casas Reales se remonta a la década de 1950 y se vio fortalecida por las buenas relaciones entre ambos Estados, así como por sus intereses comunes.
En 1954, el príncipe Harald participó en el crucero Agamenón, organizado con el propósito de promocionar los cruceros por las islas griegas. Aquel viaje tuvo una gran repercusión y contribuyó a impulsar una importante fuente de ingresos para el Estado griego. El crucero fue un gran éxito y constituyó una de las mejores campañas de promoción turística de la historia de Grecia.
Pero el viaje tuvo también otra consecuencia de gran importancia: contribuyó a estrechar los lazos entre las distintas Casas Reales europeas después de la Segunda Guerra Mundial. A partir de entonces, comenzaron a celebrarse cada año fiestas, bailes y encuentros de la realeza en distintos países europeos.
Aquellos encuentros permitían que los jóvenes miembros de las familias reales se conocieran y entablaran amistad y, en algunos casos, incluso relaciones sentimentales que terminarían en matrimonio.
En 1959, el Rey Olav invitó a los reyes de Grecia y a sus hijos a su residencia privada en Noruega. De aquel encuentro surgieron un rumor y una gran amistad.
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| La Familia Real Griega invitada por el Rey Olav a su residencia privada en Noruega, 1959. |
El rumor apuntaba a que la Princesa Sofía podía ser una buena candidata para convertirse en esposa del príncipe heredero de Noruega. Sin embargo, como posteriormente recordaría la propia Reina Sofía, Harald no llegó a atraer la y nunca hubo entre ambos más que un rumor.
Lo que sí nació de aquel encuentro fue una estrecha amistad entre Harald y el entonces príncipe Constantino. A partir de ese momento, ambos se convirtieron en grandes amigos y comenzaron a compartir numerosos momentos dentro de la intensa vida social de las familias reales europeas.
Harald y Constantino acudían juntos a bailes y encuentros de la realeza europea, en ocasiones acompañados por las hermanas del entonces príncipe heredero Carlos Gustavo de Suecia. Harald también pasó temporadas de verano en Grecia junto a la Familia Real griega.
| 1961 el Rey Harald y el Rey constantino en Grecia, el Rey llegaba para pasar unas vacaciones en Grecia. |
Ambos compartían, además, una de sus grandes pasiones: la vela.
El deporte y el espíritu olímpico fueron otros de los grandes vínculos que contribuyeron a consolidar una amistad que se mantendría durante décadas.
UN CONFIDENTE
En 1962, el príncipe heredero de Grecia se enamoró profundamente de la jovencísima princesa Ana María , hija del Rey Federico de Dinamarca. Ana María era prima del Príncipe Harald, ya que el primer rey de Noruega, Haakon VII, había nacido príncipe de Dinamarca.
El príncipe Harald se convirtió en el gran confidente de Constantino, así, , en 1962, Constantino decidió compartir con su mejor amigo el secreto de su amor por la princesa Ana María, necesitaba reunirse de nuevo con ella. Aquel verano de 1962 se celebró en Noruega una competición de vela.
Fue Harald quien se encargó de invitar a sus primas danesas para que coincidieran con el príncipe heredero de Grecia. También fue él quien preparó las circunstancias para que los dos jóvenes pudieran disfrutar de un paseo por un bosque cercano al palacio.
En un lugar especialmente elegido de aquel bosque, Constantino pidió a Ana María que se casara con él o como ella dijo en una entrevista, le dijo si quería irse con él a Grecia.
| 1961, el Príncipe Harald su prima la princesa Ana María de dinamarca, el Príncipe Constantino y la Princesa Irene |
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| Competición de vela en el mar de Noruega, dodne se puede ver al Príncipe Constantino y la princesa ana María de Dinamarca. |
Dos años después, en 1964, Constantino y Ana María contrajeron matrimonio. Y, como no podía ser de otra manera, su gran amigo, el príncipe Harald, estuvo presente como padrino de boda.
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| El rey Harald padrino de matrimonio del Rey Constantino |
La amistad entre ambos se mantuvo intacta a lo largo de las décadas. Incluso durante los años de exilio de los reyes de Grecia, la Casa Real noruega continuó invitándolos a los acontecimientos celebrados en Noruega y, del mismo modo, los reyes de Grecia recibieron en numerosas ocasiones la invitación personal de Harald para visitar su residencia.
Además de su amistad, ambos compartieron durante años otra de sus grandes pasiones: la vela. Harald y Constantino llegaron a compartir la presidencia honorífica de la Federación Internacional de Vela, un ámbito en el que ambos encontraron otra forma de mantener vivo aquel vínculo que había comenzado en su juventud.
UNA AMISTAD QUE PASÓ A LAS SIGUIENTES GENERACIONES
La estrecha relación entre las dos familias reales se extendió también a las siguientes generaciones.
En 2020, con motivo del 80.º cumpleaños del rey Constantino, pudimos comprobarlo, la princesa Marta Luisa de Noruega quiso felicitar públicamente al Rey Constantino y lo hizo con un cariñoso mensaje en un publicación del príncipe Pavlos que decía: «....Feliz cumpleaños, tío Tino». Un sencillo gesto que reflejaba la profunda relación de afecto que existía entre Constantino y los hijos de Harald.
El príncipe Pablo de Grecia, además de mantener una estrecha amistad con el entonces príncipe heredero Haakon, hoy rey de Noruega, es padrino de bautizo de su hijo y de su matrimonio.
La Familia Real noruega tampoco podía faltar al funeral del rey Constantino, celebrado en Grecia en 2023. Los entonces príncipes Haakon y Mette-Marit, hoy reyes de Noruega, y la princesa Marta Luisa acudieron a despedir a quien había sido durante décadas un querido amigo, y miembro de la familia, "tío Tino".
Hoy, con el fallecimiento del rey Harald, desaparece también una de las últimas figuras que mantenían vivo aquel vínculo personal entre dos Casas Reales unidas por la amistad, el deporte y varias generaciones de lazos familiares.
Una amistad que nació en la juventud, que se fortaleció entre regatas, viajes y encuentros de la realeza europea, y que terminó convirtiéndose en un auténtico vínculo familiar.
Descanse en paz, Su Majestad el rey Harald.






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